10 Recomendaciones para mejorar el Proponer

Una de las competencias más relevantes que trabajamos desde AddVenture en nuestros procesos de coaching ejecutivo con altos directivos es la tener mejores conversaciones con sus equipos, con las personas clave con las que se relacionan.

Nos gusta decir que el liderazgo es fundamentalmente sobre cómo te relacionas con los demás. Y que esas relaciones, todas las que tienes en lo cotidiano, se basan en la calidad de las conversaciones que eres capaz de articular. La calidad de tus conversaciones refleja en gran medida la calidad de tu liderazgo.

Escribí aquí hace pocas semanas sobre los cuatro componentes distinguibles en la conversación de un líder: Enmarcar, Proponer, Ilustrar e Indagar. Y argumentaba que un gran líder combina estos cuatro componentes con competencia.

Hoy continúo con aquella entrada como me comprometí entonces y enfoco ésta en cómo mejorar el Proponer, que es el componente más utilizado por la mayoría de líderes. A continuación, te muestro 10 recomendaciones para mejorar tu competencia conversacional al proponer tus ideas.

Muestra tu proceso de razonamiento

  1. Comparte tus suposiciones, y muestra los datos que te llevan a estas. Por ejemplo: ‘Esto es lo que pienso, lo que yo opino, y he llegado a estas conclusiones de este modo…’.
  2. Explica tus suposiciones. Por ejemplo: ‘Mi suposición es que…’
  3. Haz explícitos tus procesos de razonamiento. ‘He llegado a esta conclusión porque…’
  4. Comparte el contexto de tu punto de vista; quiénes se verán afectados por tu propuesta; cómo se verán afectados y por qué. Por ejemplo: ‘Para tener una perspectiva clara de lo que estoy proponiendo, déjame compartir cómo creo que ello afectará a los clientes y a nuestro departamento de post-venta…’
  5. Explica tus suposiciones. Por ejemplo: ‘Mi suposición es que…’
  6. Cuando compartas tus propuestas, trata de comprender la perspectiva de los demás sobre lo que estás diciendo.

Valida o prueba públicamente tus conclusiones y suposiciones

  1. Anima a otros a explorar tu modelo, tus suposiciones y tus datos subyacentes. Por ejemplo: ‘¿Qué piensas sobre lo que acabo de decir? o ¿Cuáles son las posibles debilidades (o errores) que percibes en mi razonamiento? o ¿Qué podrías añadir?’
  2. Evita o frena el ponerte a la defensiva cuando alguien cuestione tus ideas. Si estás proponiendo algo de valor, entonces solo puede convertirse en algo más potente al ser cuestionado o probado.
  3. Revela sin tapujos donde crees que tus argumentos son menos claros o sólidos. Ello, en vez de hacerte vulnerable, reducirá la fuerza de los contra-argumentos e invitará a los demás a ayudarte, a mejorar tu propuesta. Así promoverás la inclusión y la confianza. Por ejemplo: ‘Y este es un aspecto que no tengo claro todavía y donde quizá me podéis ayudar…’
  4. Aunque estés proponiendo, aseverando algo, nunca dejes de escuchar, de estar abierto, de animar a otros a compartir perspectivas diferentes. Por ejemplo: ‘¿Cómo lo veis vosotros? o ¿Veis algo que me estoy perdiendo?

Prueba estas recomendaciones en tu día a día. Estoy convencido de que te sorprenderán los resultados. No solo mejorarás tus conversaciones; a medio plazo cambiarán quién eres.

 

Cuídate, P.