Así son los hechos

Así son los hechosPedro y Pablo nacieron el mismo año. De hecho se conocieron porque coincidieron en el servicio militar.

Conectaron enseguida porque ambos quedaron huérfanos siendo muy pequeños y se criaron en un orfanato. Además ambos estuvieron en el campo de batalla porque la guerra empezó cuando les quedaban pocas semanas para licenciarse. Aunque en diferentes destinos, las coincidencias continuaron. Ambos fueron heridos, uno de un arma de fuego y el otro por metralla de un explosivo. Ambos conocieron a sus parejas estando en el hospital recuperándose de sus heridas.

Ambos salieron adelante con sus familias durante la postguerra, prosperaron y llegaron a tener 3 hijos. A ambos se les murió uno de esos hijos. Ambos gozaron de buena salud y llegaron a conocer a sus nietos. A ambos se les murió su pareja cuando ya estaban jubilados y la vida parecía resultar más relajada y placentera.

Y en esas que tuvieron la oportunidad de encontrarse de nuevo tras muchos años sin verse. Y estuvieron hablando durante horas.

Uno decía:

Mi vida ha sido muy dura y horrorosa.  Me quedé sin padres siendo un niño pequeño y del orfanato pasé al ejercito y a la guerra, donde me hirieron. Aún hoy me duele esa maldita herida. La postguerra me arrebató a un hijo. Me esforcé año tras año para tener una vida digna y cuando por fin lo había conseguido, me quitan a mi esposa. Aún no sé qué hago aquí. Creo que toda mi vida ha sido como una maldición.

Y el otro, tras escucharle con atención, le dijo:

Siento que hayas tenido tan mala suerte. Mi vida no ha sido tan mala. Sobreviví al accidente mortal de mis padres. Corrí tu suerte en filas, pero me siento afortunado, porque todos los que iban conmigo el día en que fui herido perdieron la vida. De hecho gracias a ese terrible suceso pude conocer a mi esposa, a la que he podido amar durante más de 40 años y junto a ella conseguimos sacar adelante a nuestros dos maravillosos hijos. Aunque ella ya no esté sigo teniéndolos a ellos y a mis nietos. Y aquí estoy bastante bien gracias a mi buena salud, que siempre me acompañó. Creo que toda mi vida ha sido como un milagro.

Aquel día ambos se fueron a la cama pensativos. Ambos tardaron en conciliar el sueño y pensaban en cómo habían sido los hechos de su vida.

¿Cuáles son los hechos de tu vida? ¿Son inmutables o son revisables? Seguro que  puedes encontrar algo de tiempo para pensar en ellos.

Sé feliz, P.