Carta de un padre a su hijo adolescente

En pocos días se celebra el día del padre en España. Hace pocos días escribí una carta de las de toda la vida para enviársela a mi hijo, del que vivo separado.

Fundamentalmente por respeto a él, para publicarla he preferido modificarla un poco para que no sea tan personal. Así que comparto una versión, basada en la que voy a enviar a mi hijo, que cualquier padre podría compartir con el suyo. Es la carta que a mí me hubiera gustado recibir en mi adolescencia. Creo que me hubiera ayudado mucho entonces.

carta de un padre a un hijo adolescente.pablotovar.com. Autoliderazgo

Querido hijo: 

Aprovecho esta carta para contarte algunas cosas que me hubiera gustado saber a tu edad, o incluso algunos años más tarde. Quiero que sepas que te quiero mucho y que pienso cada día en ti. Estás siempre presente en mis pensamientos, en mis sueños y en mi corazón.

Quiero que sepas también, hijo, que me siento orgulloso de ti, del chico que eres y del hombre en el que te estás convirtiendo. Me siento honrado de ser tu padre; es de las mejores cosas que me han ocurrido en la vida. Y ello es independiente del hecho que tengamos más o menos relación.

No sé cuándo será la próxima vez que podamos volver a hablar, que podamos vernos. Espero que no pasen muchos años. Pero en cualquier caso quiero decirte algunas cosas ahora, pensado que pueden ayudarte en la vida, porque aprenderlas me ayudó a mi.

  • Busca siempre en tu interior, dentro de ti, para saber qué es lo que te gusta hacer en esta vida. Nunca sabemos el tiempo que vamos a vivir, pero sea el que sea, es más limitado de lo que crees ahora. ¿Cómo se busca dentro de uno? Pues, por ejemplo, dedicando tiempo para pensar y reflexionar tú solo sobre tu vida y sobre lo que deseas.

 

  • Haz siempre aquello que te apasione, aquello que te haga vibrar, incluso aunque a mamá o a mí no nos guste mucho. Vive tus sueños, nunca los de nadie más, porque ese es el secreto para una vida plena y feliz.

 

  • Sirve a los demás. Una vida en plenitud es una vida de servicio. Ayuda y apoya a otros, entrégate a aquello que haces, sea lo que sea. Actúa con generosidad, conectado con tu propósito, porque nadie recibe más que aquel que contribuye sin esperar nada a cambio.

 

  • No te tomes nada demasiado en serio, ni siquiera a ti mismo o esta carta 😉 Diviértete y ríete, también de ti mismo. Sobre todo cuando te equivoques o cometas errores.

 

  • Ocúpate de las cosas que dependen de ti (¡no son muchas, pero son las más importantes y más que suficientes!) y no te preocupes de las que no dependen de ti, de aquellas que no puedes controlar. No confundas determinación con obcecación. Esto también te llevará a la plenitud y a la serenidad. 

 

  • Quiérete sin excusas. Tras pasarme décadas estudiando y trabajando sobre el comportamiento humano, sobre el desarrollo del talento y las competencias en las personas, he descubierto que la más importante de todas es la autoestima, la confianza en ti mismo. También es de las más críticas en muchas personas, porque todos somos muy sensibles a perderla, sobre todo en la infancia y en la etapa en la que tú ya has entrado, la adolescencia. Sé siempre amable, respetuoso y amoroso contigo mismo, incondicionalmente cariño.

 

  • Arriésgate, hijo. No me refiero a que hagas cosas estúpidas como saltar de un balcón a otro por la noche cuando además hayas bebido de más; o engancharte a alguna droga o cosas así. Lo que quiero decir es que te atrevas a hacer cosas que te dan miedo, que te desafían en tus creencias, que no sabes si las lograrás hacer o directamente crees que no las puedes hacer. Durante miles de años los seres humanos hemos aprendido a superar infinitos límites, sin llegar a saber nunca dónde está realmente el definitivo. Y yo lo llevo aprendiendo desde hace casi 50 años: siempre es mucho mejor intentar algo y arrepentirse después si no se consigue, aprendiendo de ello, que no hacerlo y arrepentirse por no haberlo intentado. Siempre.

 

  • Lee cada día, aunque sea un poco. Leer es vivir otras vidas. Leer te ayuda a pensar mejor, a saber mejor quién eres y quién puedes llegar a ser. Leer te hace libre y grande: abrir un libro para leerlo es como abrir tus alas. Leer te da la oportunidad de contar con inmejorable compañía. Decía el gran Groucho Marx, que después del perro el libro es el mejor amigo del hombre 😉 ¡Cultiva tus amistades! Y puedes empezar leyendo los cuentos para líderes cotidianos de mi libro ‘Coaching para líderes cotidianos’ que, como todo lo que hago en esta vida, está inspirado por ti y por tus hermanas.

 

Y nunca olvides que te quiero un montón y de que siempre lo haré. Eres mi hijo del alma y siempre lo serás. Te adoro y no hay nada ni nadie en el mundo que pueda cambiar eso. Es mucho el tiempo en el que no hemos podido estar el uno con el otro, pero ello no cambia nada de lo que siento por ti, campeón. Estaré siempre disponible para ti, para guiarte, apoyarte o ayudarte, para todo lo que tú necesites.

Cuídate, Papá.