Cómo liderar en VUCA

VUCAEl concepto VUCA parece que fue introducido por primera vez a principios de los 90 por el U.S. Army War College para referirse al mundo multilateral que emergió tras el fin de la Guerra Fría y que se caracterizaba por ser más volátil, incierto, complejo y ambiguo que nunca antes. El acrónimo se acuñó como tal a finales de esa década y acabó asentándose tras el atentado a las Torres Gemelas en septiembre de 2001.

En el contexto empresarial, VUCA adquirió fuerza tras la crisis financiera mundial de los años 2008 y 2009. Desde entonces ha tenido una gran presencia en el desarrollo del liderazgo en las organizaciones. El concepto describe un contexto empresarial caracterizado por:

  • Volatilidad. Incremento brutal en cuatro dimensiones de los cambios a los que nos enfrentamos hoy: el tipo, la velocidad, el volumen y la magnitud.
  • Incertidumbre (Uncertainty). La ausencia de previsibilidad de los acontecimientos.
  • Complejidad. La confusión generalizada, la no conexión clara entre causa y efecto, que envuelve hoy a cualquier organización.
  • Ambigüedad. La ausencia de precisión en la realidad y la existencia de múltiples significados en las condiciones que nos rodean.

Se trata de un mundo donde el cambio es cada vez más rápido, el futuro se vuelve menos previsible, las opciones se incrementan exponencialmente y el modo de reflexionar sobre esas opciones debe ser diferente. Los líderes hoy deben tomar decisiones con cantidades ingentes de información que no cesa y donde todo está interconectado como nunca antes.

Podemos pensar que en cada generación, en cada época, siempre se han sentido así. Y siendo eso probablemente cierto, también lo es que ahora es diferente. Un ejemplo: una adolescente de hace 50 años que quisiera ir más allá de ser ama de casa y tener una actividad profesional relevante debía escoger, imagino que con cierta frustración en no pocos casos, entre no mucho más de tres opciones: ser enfermera, profesora o secretaria.

Por el contrario, un adolescente hoy debe prepararse para actividades profesionales (las profesiones como tal van desapareciendo) que ni siquiera existen aún. Y además tendrá que desempeñar varias durante su vida ¿Cómo se prepara uno para algo que no existe aún? Ese es el reto de nuestros adolescentes y jóvenes de hoy, y el de los líderes actuales.

Y uno de los grandes problemas es que todos nosotros, TODOS, y además desde hace muchos siglos, hemos crecido y nos hemos educado en un contexto en el que creemos que el mundo es predecible. Ese es nuestro mindset. Y ahora debemos funcionar con un mindset diferente, donde lo importante no es enfocarse en lo que es probable, sino en lo que es posible. De nuevo, ¿cómo se prepara uno para ello?, ¿cómo se cambia el mindset?

A nuestro cerebro le encanta categorizar y aprender del pasado para garantizar nuestro futuro. Y esto ha funcionado muy bien durante miles de años. Sin esta capacidad de predecir el futuro basándonos en el pasado y en identificar riesgos, hubiéramos desaparecido como especie.

Este complejo sistema interno de evaluación ha sido fabuloso para protegernos y hacernos prosperar durante milenios, pero ahora, justo ahora, empieza a fallar y a limitarnos. Y uno de esos fallos clave es el de llevarnos a buscar lo probable en vez de lo posible.

El entorno VUCA implica que debemos enfocarnos en lo que es posible (porque cualquier cosa puede ocurrir) en vez de en lo que es probable que ocurra (que viene determinado por lo que ocurrió antes). Y este cambio, donde debemos pasar de tratar de averiguar lo que es más probable a tratar de ver el campo de posibilidades existentes, es más difícil de lo que parece. Las investigaciones muestran reiteradamente que es algo que no agrada a nuestro cerebro. Nuestro patrón general es recortar, reducir y simplificar la información.

Para conseguir ese cambio necesitamos crear nuevos hábitos, nuevos patrones. Necesitamos hablar unos con otros de modo diferente, recopilar información de modo distinto, y desarrollar planes y estrategias diferentes para el futuro.

Todos los líderes con los que trabajo tienen cualidades excelentes. Son personas realmente destacadas con competencias extraordinarias. Sobre todo para analizar, deducir, inferir y conectar ideas. Son brillantes descomponiendo problemas complicados y encontrando buenas soluciones. Y son gente brillante en su área de responsabilidad. Se aprende mucho con ellos y es de verdad agradecido y un privilegio trabajar con gente así.

Y también casi todos ellos, cuando accedes a conversaciones francas, dicen estar desbordados y preocupados por no estar a la altura de sus responsabilidades. Están saturados con el correo electrónico y reuniones, con expectativas casi imposibles de alcanzar, con más y más demandas de múltiples fuentes, con desafíos que no paran de crecer en dimensión y amplitud. Muchos no han oído hablar de VUCA, pero todos lo sufren.

Y creo que tienen razón cuando dudan de si están a la altura de sus responsabilidades, de esas incontables demandas. Es muy posible que liderar hoy, en los tiempos de VUCA, sea el mayor desafío al que los seres humanos nos hemos enfrentado nunca jamás. Hasta tal punto es crítico este reto que pienso que nuestra propia supervivencia como especie depende de ello.

Y también creo que existen estrategias para aprender no solo a sobrevivir sino a prosperar en este entorno. A disfrutar mientras vamos cambiando nuestro mindset. En eso consiste el desarrollo del liderazgo y el coaching.

Hay tres hábitos que nos pueden ayudar a evolucionar y hacer crecer nuestra capacidad para manejar más complejidad. Y estos tres hábitos son aparente y engañosamente sencillos. Si quieres saber más sobre ellos, sigue los siguientes enlaces:

 

Sé feliz, P.

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