Cómo convertirse en un excelente Coach Ejecutivo

Con cierta frecuencia me contactan personas, tanto conocidos como desconocidos, para preguntarme cómo convertirse en un buen coach ejecutivo. Y de las conversaciones con todas estas personas, con colegas y también mediante mi propia experiencia y reflexión he llegado a algunas conclusiones sobre cuál debe ser el perfil de un coach ejecutivo excelente, alguien que pueda llegar a ser muy competente y que puede aportar enorme valor a sus clientes.

Ser un coach profesional no es algo que se consigue realizando una formación como coach. Ni siquiera si esta es una de las mejores del mercado, que tampoco son tantas. Esta formación es necesaria, pero nunca suficiente. Convertirse en un coach ejecutivo es un proceso arduo y exigente que demanda cualificación y experiencia en diversas y complejas disciplinas o áreas.

En mi caso creo que no he sido yo el que se ha preparado para ello. Mirando mi trayectoria retrospectivamente, creo que ha sido la vida la que me ha preparado para ello, la que me ha traído hasta aquí y me sigue llevando por este apasionante camino en el que siento que me queda mucho más por recorrer que lo vivido hasta ahora.

Pero veamos primero qué es lo que hace un coach ejecutivo para después decir cómo debe prepararse uno para ello.

¿Qué es el coaching ejecutivo?

Yo lo defino como un proceso experiencial y a medida de desarrollo y transformación de un líder, en el que se construye tanto su carácter, como sus competencias y habilidades para conseguir objetivos extraordinarios tanto en el corto como en el largo plazo. Este proceso está basado en una confianza y respeto mutuo, se conduce mediante interacciones uno a uno y es guiado por datos y conocimientos que se obtienen desde múltiples perspectivas. En este proceso una organización (el patrocinador), un directivo (el cliente) y un coach ejecutivo trabajan de modo coordinado y asociado para alcanzar un impacto positivo y extraordinario para todas las partes.

Hablamos de transformación porque el objetivo del proceso es desafiar y cuestionar el modelo mental o lógica de acción del cliente (su mindset), para permitirle desarrollar uno más avanzado o evolucionado con respecto a su rol como líder. Este nuevo modelo mental o lógica de acción le permite al cliente acceder a un nuevo nivel o dimensión de su liderazgo, radicalmente más impactante y eficaz.

Perfil de un excelente coach ejecutivo

Una vez que tenemos esta definición como referencia, podemos establecer cuáles son esas diversas y complejas disciplinas o áreas que debe dominar un excelente coach ejecutivo:

  1. Conocimientos y experiencia en psicología. Al hablar de conocimientos y experiencia en psicología no me refiero al dominio de las habilidades para relacionarse con otros, para conectar o empatizar, que es lo que se llama a veces inteligencia social, emocional, e incluso más popularmente se le puede llamar ‘psicología de la calle’. Tener eso está bien.

    Tampoco me refiero a tener el título oficial como psicólogo. Haber estudiado psicología, como por ejemplo un servidor, es una excelente base. Pero también conozco muchos coaches excelentes que sin ser psicólogos sí tienen muy buenos conocimientos aplicados de las teorías psicológicas, tanto las más clásicas como las más actuales, que con rigor analizan e interpretan los conceptos fundamentales de la psicología que son relevantes para la práctica del coaching ejecutivo.

  2. Conocimientos y experiencia en empresa. Un coach ejecutivo debe tener visión de empresa para comprender los objetivos y el contexto empresarial de sus clientes. Ello también le da credibilidad, ante el cliente y ante el patrocinador. Además de este conocimiento general sobre cómo funciona un negocio, una cuenta de explotación, un proceso de fusión o adquisición, un plan estratégico, etc. debe también conocer las particularidades del negocio o actividad de su cliente.

    Todo ello requiere, además de una buena formación en gestión de empresas, experiencia durante años como directivo en grandes y complejas organizaciones, mucho mejor si es como miembro del equipo o comité de dirección, siendo un plus destacado el haberse desempeñado como director general. Ello le permite no solo contar como decíamos con la credibilidad de sus clientes, sino que le permite entender mejor el contexto y le facilita crear una empatía y conexión extraordinaria con los clientes.

  3. Conocimientos y experiencia en organizaciones. Los coaches ejecutivos trabajamos con clientes que se desempeñan dentro de un cada vez más complejo contexto organizativo. Es ahí donde nuestros clientes deben conseguir resultados extraordinarios, así como gestionar y prosperar en su carrera profesional.

    Por tanto, es fundamental para un coach ejecutivo que entienda muy bien las dinámicas, explícitas e implícitas, que se dan en una estructura organizativa, cómo funcionan los sistemas más complejos, sus procesos y cómo poder evaluar todos esos elementos en la organización donde el cliente trabaja.

    Mientras que en el punto anterior nos referíamos más a cómo funciona y se gestiona una empresa, aquí se trata de comprender las peculiaridades organizativas y sistémicas de cualquier sistema complejo.

  4. Conocimientos y experiencia en coaching. Un coach ejecutivo debe, obviamente, tener conocimientos específicos, así como experiencia, en las teorías, investigaciones y prácticas características de esta disciplina que es el coaching ejecutivo y que, aunque no es nueva, sí que está ahora en pleno apogeo y desarrollo. En una primera aproximación aquí podemos incluir los siguientes temas:

    – Cómo crear y mantener relaciones de coaching.
    – Habilidades específicas del coach (escucha, preguntas, peticiones y desafíos…).
    – Dificultades y retos en los procesos de coaching ejecutivo.
    – Metodologías de evaluación y diagnóstico en el coaching ejecutivo.
    – Cómo facilitar procesos de desarrollo y transformación personal.
    – Cómo concluir procesos de coaching.

Lo más importante: el trabajo personal

Finalmente, hay un componente adicional difícil de hacer tangible pero que es tan fundamental o más como los hasta aquí mostrados. Una vez que tienes un buen dominio en todo lo de arriba, ello no es suficiente para ser un coach extraordinario. Como tantas otras disciplinas, el coaching tiene un gran componente intuitivo o incluso artístico que se refleja en que cada cliente, cada patrocinador y cada proceso son únicos, y lo que se debe hacer en cada momento será dictado por la intuición que tenga el coach. Y de ello dependerá que el proceso tenga un resultado extraordinario o no.

Creo, además, que este componente más intuitivo o artístico se fundamenta en algo que es lo más difícil de lograr de todo lo descrito en este artículo, o al menos lo más escaso que yo he visto y lo que cuesta más desarrollar. Se trata de que un coach ejecutivo debe haber realizado un trabajo interior profundo, que nunca acaba.

Un coach extraordinario es en cierto modo su primer y más exigente cliente. Es alguien que se cuestiona a sí mismo constantemente y que vive poniéndose a prueba sin cesar, con humildad y curiosidad, con valentía y determinación. Es alguien que como resultado de este trabajo profundo ha alcanzado un nivel de consciencia mayor que el de la mayoría de sus clientes. Es lo que algunos llamamos una lógica de acción post-convencional*.

Y es desde ahí que realmente puede aportar valor al cliente. Es capaz de comprender muy bien el contexto del cliente, pero no se deja atrapar por él ni proyectar su propia experiencia o mapa. Y a la vez es capaz de intervenir, de hacer su trabajo, también aquí con humildad y curiosidad, además de con confianza y generosidad.

Cuídate, P.

* Para saber más sobre lógicas de acción post-convencionales puedes leer el documento ‘Aprendizaje Vertical. Nuevo enfoque para el desarrollo de líderes transformadores’ en www.AddVenture.es/AprendizajeVertical.pdf

P.D. Esta entrada la preparé con motivo del premio al mejor blog de coaching que he recibido recientemente en Expocoaching. Me solicitaron un artículo para un monográfico que se publicó para el evento y para ello amplié esta entrada que escribí hace dos años y medio.

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2 comentarios
  1. Ximo
    Ximo Dice:

    Muy buena síntesis Pablo, no es fácil poder añadir algo más al perfil ideal del coach ejecutivo. Y sí, el trabajo personal es determinante para poder transmitir la autenticidad, sencillez y bondad que necesitan los clientes para confiar y abrirse. Gracias.

    Responder

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