Desapego y Liderazgo

 

Desapego y liderazgoDesapego es una palabra a menudo poco comprendida o malinterpretada. Desapego no significa cortar con nada, ni alejarse ni desprenderse de nada. Significa aprender a separar dos cosas distintas, el mundo exterior y el mundo interior, y ser capaces de diferenciar estos dos mundos o ámbitos de nuestro ser.

En el exterior están nuestro trabajo, nuestras relaciones, bienes, etc. En el interior están las cosas sutiles que no se pueden medir fácilmente, cosas que existen y tiene entidad propia aunque no sean físicas: nuestros sentimientos, emociones, conciencia, personalidad.

El desapego es mantener una distancia sana entre ambos mundos, para evitar reaccionar, para ser dueños creativos de nuestros actos.

Necesitamos fortaleza para permanecer libres de la influencia de los demás, sin que por ello nos sean indiferentes. El desapego es también esta fortaleza. Si no logramos permanecer desapegados de las influencias negativas no seremos capaces de mantener nuestros pensamientos bajo control. Y no poder mantener nuestros pensamientos bajo control es una garantía de funcionar de modo reactivo, de pérdida de bienestar interno.

El primer paso en el desapego es comprender que somos una entidad espiritual además de una material o física. Que como seres humanos tenemos alma además de un cuerpo. Esta distinción nos permite ‘desapegarnos’ de nuestra identidad física y de su mundo de pensamientos y sentimientos limitados, y ‘apegarnos’ de modo sano a nuestra entidad espiritual, el ser interior de paz y poder.

La vida diaria está llena de desafíos a este desapego. Por un lado está el nivel de consciencia que tenemos sobre nuestra dimensión espiritual. Si no eres consciente de ella es difícil que puedas desapegarte de lo único que eres, tu entidad material o física.

Pero incluso cuando alcanzas una notable comprensión de que eres una entidad espiritual, existe una enorme atracción hacia el mundo material, hacia los demás. El desapego, como apunté, no significa separarse de estos, sino permanecer consciente de nosotros mismos como seres espirituales y desempeñar nuestro papel en el mundo. El desapego es mantenerse centrado en la propia espiritualidad, en nuestro ser interior. Solo desde ahí puede construirse el liderazgo auténtico.

El desapego nos enseña a cuidar nuestro mundo interior y a protegerlo de las influencias y vibraciones que provienen del mundo exterior, y eso incluye a todos los demás. Puedo conectar con todo ello, con ellos, y a la vez mantener una distancia interna positiva en relación a los eventos y estímulos del mundo exterior. Es mas, gracias a esa cualidad mi conexión con los demás es mejor.

Porque cuando estoy desapegado, estoy libre de influencias y puedo ver con claridad lo que está sucediendo. Dispongo también del suficiente espacio y libertad interior para decidir cómo quiero responder ante la situación que se me presenta, para no reaccionar sin poder evitarlo.

Desapego no implica frialdad o indiferencia, como a veces se cree. De hecho la combinación espiritual es la del amor y el desapego. Experimento amor hacia los demás (en el sentido de desear lo mejor para ellos), a la vez que mantengo esa distancia positiva libre de expectativas por mi parte, que posibilita a los demás libertad para expresarse de manera natural. Al practicar el desapego, el respeto hacia los demás incrementa de manera natural.

La base del desapego es la profunda comprensión de que yo en esencia soy un ser libre de apegos y ataduras, un ser pacífico y libre por naturaleza. Esa es nuestra dimensión espiritual. Comprendiendo mi verdadera naturaleza, desarrollo una mejor comprensión de los demás y mi visión hacia todos se hace más positiva y elevada.

Desarrollar esta actitud espiritual y elevada requiere comprender y practicar esta virtud a menudo incomprendida y esencial en nuestro desarrollo interno, en nuestro desarrollo como líderes: el desapego.

Sé feliz, P.

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