¡Haz preguntas diferentes!

haz preguntas diferentesEscribí hace algún tiempo una entrada sobre cómo liderar en un mundo VUCA, un mundo caracterizado por niveles sin precedentes de vulnerabilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Y apuntaba tres hábitos que pueden ayudar a un líder a prosperar en ese entorno: hacer preguntas diferentes, asumir múltiples perspectivas y desarrollar la visión sistémica.

En esta entrada profundizo sobre el primero. Para desarrollar el liderazgo, para transformarte como líder, recomiendo que empieces a hacer preguntas distintas a las que haces habitualmente.

Existe un estereotipo occidental de lo que es un buen líder que está asociada a un varón más o menos alto, con carisma, brillante, triunfador, con carácter y con una visión clara de lo que quiere. Y ese estereotipo incluye también que es alguien que responde preguntas o soluciona cuestiones complicadas, alguien que tienes más respuestas que preguntas y que toma decisiones difíciles mientras los demás parpadeamos.

Es cierto que esta caricatura está cuestionada ya desde hace tiempo, y que sabemos que todos los líderes carismáticos y poderosos también cometen unos errores ‘carismáticos y poderosos’. Pero también es cierto que ese estereotipo sigue operando más o menos inconscientemente dentro del mindset (mindset puede traducirse en español como ‘cosmovisión’, y a pesar de ello prefiero utilizar aquel) de muchas personas, particularmente en el mundo corporativo.

Y por eso tenemos la necesidad de desarrollar líderes con la capacidad para hacer preguntas diferentes, que va contra el estereotipo del líder que tiene todas las respuestas.

En primer lugar las preguntas deben ser genuinas. Con ello quiero decir que ni tenemos que hacer preguntas socráticas o convertirnos todos en coaches, ni realizar preguntas capciosas o tendenciosas que orientan o inducen con claridad un tipo o línea de respuesta.

En general, las preguntas que hacemos llevan implícitas un sesgo propio, que responde a nuestro mindset. La mayor parte de nuestras preguntas no parten de una curiosidad genuina y amplia sino que buscan confirmar nuestras hipótesis sobre algo. Es decir, refuerzan nuestro sistema de creencias, sin desafiarnos ni estimularnos a aprender, a evolucionar nuestro mindset que para mí es lo que supone realmente una transformación.

En mi experiencia como coach puedo comprobar una y otra vez que para muchas de las preguntas que me hacen mis clientes ellos ya tienen una respuesta definida que con frecuencia solo tratan de validar o confirmar conmigo.

Para romper este patrón y empezar a hacer preguntas que nos ayuden a ser mejores, a aprender más efectivamente, a evolucionar nuestro mindset, hay que empezar a hacer preguntas que no hemos hecho hasta ahora. Sobre todo hacer preguntas sobre cosas que realmente desconocemos. En principio, uno puede sentir que es una pérdida de tiempo; incluso puede sentirse excesivamente vulnerable. Pero si persistes te darás cuenta, como muchos de mis clientes y yo mismo, que empezarás a ser un líder diferente, más eficaz, que conecta mejor con los demás y que consigue mejores resultados.

Estas preguntas implican darse cuenta de cuál es tu mindset actual y desafiarlo intencionalmente. Vamos con un ejemplo. Ante un problema muchos clientes tienden a preguntarse quién es el responsable (o culpable, más habitualmente) y qué hay que hacer para solucionarlo. Está bien. Ninguna objeción. Pero es importante darse cuenta de que al hacer esas preguntas esas personas pueden tender a ver las situaciones como amenazas en vez de como oportunidades. Y tienden a tener una perspectiva relativamente estrecha en vez de una más amplia. Y eso puede ser muy eficaz en algunas situaciones. Sin embargo no lo es en otras, donde puede ser más eficaz preguntarse sobre otros posibles modos de ver el problema y qué oportunidades nos puede estar brindando esa situación.

No trato de defender que hay unas preguntas mejores que otras porque eso no es cierto sin tener en cuenta el contexto y la naturaleza del problema. Lo que trato de argumentar es que si no nos cuestionamos nuestro mindset, entonces estamos condicionados por él. No es que tengamos ese mindset, sino que él nos tiene a nosotros. Se trata de tomar conciencia del mindset, que determina qué y cómo preguntamos, para poder enriquecer nuestra acción, nuestro liderazgo, y poder elegir qué tipo de enfoque queremos utilizar a enfrentarnos a una situación.

En mi experiencia, propia y ajena, la principal barrera para hacer esto una vez que se tiene la firme voluntad de mejorar, es el acordarse de ello en el momento que toca. Y la segunda barrera viene de nuestros temores a que hacer esas nuevas preguntas nos tomará demasiado tiempo, nos hará ineficaces o nos confundirá más.

Sé feliz, P.