El incumplimiento de la promesa del liderazgo del CEO

He dedicado las dos últimas entradas a compartir cuál es la promesa del liderazgo de un CEO, que es universal y abarca cuatro elementos o promesas más específicas. En la primera describí con cierto detalle las dos primeras: crear dirección y sentido y comprometer y hacer responsables a los stakeholders. En la segunda, las otras dos: mantener la organización enfocada en la ejecución y desarrollar un liderazgo eficaz.

Los CEOs y equipos de alta dirección que cumplen con estas cuatro promesas parciales, que forman la promesa del liderazgo, aumentan su credibilidad y generan confianza a su alrededor. ¿Qué ocurre cuando estas promesas son incumplidas? Muchos somos los que estamos demasiado familiarizados con las consecuencias del incumplimiento de estas promesas del liderazgo.

Efecto en un equipo del incumplimiento de liderazgo de la promesa de un CEO. Artículo de Pablo Tovar. Executive Coach.

Con frecuencia, nos hemos enterado de líderes que caen en desgracia por un noticiable comportamiento indeseado, pero la verdad es que son legión los equipos de dirección que pierde la confianza de sus organizaciones por comportamientos cotidianos poco afortunados, de los que no son muy conscientes.

Los líderes que proclaman reconocer el talento y la contribución de todos los empleados, pero que luego funcionan como si la inteligencia solo fueran una cualidad de la cúpula, incumplen la promesa del liderazgo.

Los líderes que buscan los resultados a corto poniendo en riesgo su sostenibilidad y el crecimiento futuro, incumplen la promesa. Los que evitan discutir abiertamente sobre las dificultades y problemas de cualquier iniciativa de cambio o transformación, incumplen la promesa.

Los que no permiten o estimulan los errores inteligentes, el ensayo y error, incumplen la promesa. Los líderes que no aportan claridad en sus mensajes, que evitan las situaciones difíciles, que buscan el alineamiento incondicional y unilateral (llamándolo con frecuencia lealtad), que reaccionan de modo negativo a cualquier feedback, que culpan a otros (sobre todo a los mensajeros)…, todos ellos, incumplen la promesa del liderazgo.

Y cuando se incumple la promesa 1, proporcionar dirección y sentido, la organización va a la deriva sin un rumbo relevante, deja de ser competitiva y entra en declive más pronto que tarde.

Cuando se incumple la promesa 2, comprometer a todos los stakeholders y mantenerlos responsables, los empleados pierden su motivación (que es intrínseca a todo ser humano), se quedan sin energía y pasión, y crece la falta de compromiso real. Cae el rendimiento de ellos, aumenta la rotación no deseada y, de nuevo, se pierde competitividad y la organización entra en declive antes o después.

Cuando se incumple la promesa 3, mantener a toda la organización enfocada en la ejecución, los recursos materiales y humanos son despilfarrados, se pierde el tiempo y se genera desmotivación y falta de confianza en el futuro (se instaura en la organización ‘el síndrome del pollo sin cabeza’). Este es el caldo de cultivo perfecto para una cultura de resentimiento larvado y de desesperanza… La organización entra en declive antes o después.

Cuando se incumple la promesa 4, lamentablemente no existe ninguna oportunidad de que se puedan cumplir las otras tres. La organización está condenada al fracaso, que de no revertir a tiempo, más pronto que tarde acabará con ella.

Cuídate, P.