La Orientación al Yo como enemigo de la confianza

Escribí en esta entrada sobre la ecuación de la confianza, acerca de cuáles son los componentes sobre los que un líder debe trabajar para mejorar su confiabilidad y para aumentar el nivel de confianza en su equipo, en su organización.

Confianza = Credibilidad + Fiabilidad + Intimidad
              Orientación al Yo

En esta otra entrada di pautas sobre cómo mejorar en los tres componentes del numerador de la ecuación: la credibilidad, la fiabilidad y la intimidad.

Aquí me enfoco en explorar más a fondo la orientación al yo. Creo que esta es el principal enemigo para establecer relaciones de auténtica colaboración con los demás. Es el principal destructor de confianza entre las personas y en los equipos de trabajo. Por ello he decidido dedicarle dos entradas.

Incluso en los mejores equipos, aquellos más afinados, donde existe colaboración, generosidad, propósito compartido… existe siempre el riesgo de que aparezca, de modo natural, la orientación al interés propio, a la protección de los intereses más personales.

Y cuando emerge, es como un virus que se puede extender rápidamente para acabar con cualquier equipo. Se trata del enemigo silencioso que está dentro de todos nosotros.

La Orientación al Yo no es solo egoísmo

No existe mayor generador de desconfianza en una relación que el mostrarse más interesado en sí mismo que en el otro, sea este un colaborador, el jefe o un cliente. Hay que conocerse muy bien y trabajar duro para mantener esta tendencia natural a raya.

La más directa forma de orientación al yo es, sin duda, el egoísmo: atender desmedidamente tus intereses sin cuidar el de los demás. Sin embargo, la orientación al yo es mucho más que simple egoísmo. Es más sutil. Ciertamente, una persona egoísta está orientada al yo. Pero la mayor parte de las personas orientadas al yo no son egoístas.

Y esto es así porque la orientación al yo se define por dónde ponemos nuestra atención al relacionarnos con los demás. E incluye cualquier comportamiento que nos haga estar más enfocados en nosotros que en los otros. Puede que no seas egoísta pero que estés excesivamente preocupado por no dar una impresión de egoísta. Eso es tener una alta orientación al yo.

¿Eres de los que cuando presentas ante un grupo, después de un cierto y hasta sano nerviosismo inicial, sigues con el corazón acelerado, la respiración rápida y superficial, la boca seca, el estómago encogido, las palmas de las manos sudando…?  Entonces en esos momentos tu orientación al yo también es bastante alta, porque te estás enfocando en ti.

Cuando actuamos desde una alta orientación al yo, no podemos prestar atención a los demás. No conectamos con ellos. No prestamos atención a sus comentarios, deseos, preocupaciones o a sus emociones en general. El ruido existente en nuestro interior apaga todo lo que ocurre fuera.

El funcionamiento psicológico es este: si tu nivel de orientación al yo es bajo, entonces puedes poner la atención en el otro. Cuando prestas atención a los demás, la experiencia es de conexión, de cuidado y de respeto. Y así, además, la confianza emerge, se desarrolla.

Por el contrario, si tu nivel de orientación al yo es alto, los demás lo perciben y ello crea distancia, sensación de no sentirse cuidado o atendido. Seguramente no sea tu intención. Pero sí es el impacto que ello suele provocar. Y eso hace también que la confianza disminuya.

La clave para hacer presentaciones con éxito, además de una buena preparación, está en salir de la trampa de la orientación al yo. Necesitas tener la calma, la confianza y la curiosidad para enfocarte en la audiencia y en sus necesidades. Y para no verlos como un jurado que van a evaluarte sin piedad.

Y así con todas tus relaciones. Son legión los líderes que dan la impresión de tener gran confianza en sí mismos y que sin embargo íntimamente viven pendientes del juicio de los demás, incluidos sus colaboradores. Y no son siempre líderes complacientes, democráticos o ‘blandos’, sino a veces todo lo contrario.

Qué dispara la Orientación al Yo

A continuación, enumero una serie de factores que hacen disparar la orientación al yo:

  1. Egoísmo.
  2. Excesiva timidez o vergüenza.
  3. La necesidad de estar al tanto de todo, controlando.
  4. La necesidad de parecer inteligente.
  5. El deseo de saltar a la solución cuando antes.
  6. La necesidad de tener razón, o de ganar con su argumentación.
  7. La necesidad de ser visto como el que tiene razón o que gana la argumentación.
  8. El deseo de ser visto como alguien que aporta valor.
  9. Diversos miedos, como el de no saber, no tener la respuesta correcta, ser rechazado…

En definitiva, se trata de cualquier tipo de preocupación sobre nosotros mismos o nuestra agenda, que hace que no estemos enfocados en los demás. Todo ello genera desconfianza.

Espero que estas sean pistas útiles sobre cómo disminuir tu orientación al yo para ser mejor líder, mejor persona. Las recomendaciones más concretas las compartiré en la próxima entrada.

Cuídate, sin descuidar a los demás 😉  P.

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4 comentarios
  1. Miguel Herdin
    Miguel Herdin Dice:

    Qué razón tienes y cuán pocos coaches llegan a este nivel de sutilidad. De hecho normalmente se promociona lo contrario.
    Gracias Pablo!!

    Responder

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