La promesa del liderazgo del CEO (2/2)

Empecé la semana pasada compartiendo lo que implica la promesa del liderazgo de un CEO, que es universal, y abarca cuatro elementos o promesas más específicas. Describí con cierto detalle las dos primeras, sobre el crear dirección y sentido, y sobre comprometer y hacer responsables a los stakeholders.

Describo en esta entrada las otras dos promesas más específicas: mantener la organización enfocada en la ejecución y desarrollar un liderazgo eficaz.

 

Dimensiones de la eficacia del liderazgo de un CEO

Promesa 3: Garantizar que los procesos y sistemas promueven el enfoque y la ejecución

El bienestar de los empleados está esencialmente vinculado a los resultados de la organización, que a su vez, se relaciona con la capacidad de ejecución de la organización.

Esta promesa deriva de la anterior: comprometer a todos los stakeholders es el paso previo para conseguir resultados mediante una ejecución efectiva de iniciativas clave. Y, por ello, resalta la necesidad de mantener a toda la organización enfocada en la ejecución.

Con sistemas eficaces y eficientes de ejecución canalizamos la contribución de todos hacia la acción que permite conseguir resultados relevantes. Esa acción genera claridad y permite vincular el esfuerzo de todos con los resultados, lo que crea una conexión clara entre la contribución de todos y los resultados a medio y largo plazo. Esta es la tercera promesa del liderazgo de un CEO y de su equipo directo.

¿Cómo incumple la alta dirección esta promesa de liderazgo?

La alta dirección incumple esta promesa de cuatro modos, que lamentablemente veo constantemente en muchas de las empresas con las que trabajo:

  1. No proporcionando los recursos necesarios (tiempo, personas y dinero) para asegurar la ejecución.
  2. Permitiendo que la organización se distraiga o desenfoque con la enésima iniciativa milagrosa, con el bálsamo de fierabrás que solucionará todos los problemas (y que suele ser la última prioridad mega-atractiva de bajo impacto y que se abandona, normalmente de modo implícito o no claro, cuando llega la siguiente…).
  3. No contando con los mínimos procesos adecuados que provoca que todo se hace ‘por primera vez’ cada vez.
  4. O contando con tantos procesos que la ejecución constituye algo secundario a los procesos. De hecho, los resultados sin procesos no son replicables, pero los procesos sin resultados no valen para nada.

Cuando se dan estas situaciones, a veces, más de una a la vez, se pierde la conexión entre el trabajo de la gente, su contribución, y los resultados de la empresa. Como resultado, la gente se agota, y pierden su energía, su entusiasmo y sus ganas de contribuir.

Cuando esto ocurre, la organización tiende a ir más allá de su capacidad y la actividad frenética antecede a los resultados, y los parches cortoplacistas terminan por sustituir a la construcción del éxito a largo plazo

Y cuando esta promesa es incumplida reiteradamente afecta a la cultura de la organización, creando frustración generalizada, resentimiento y desesperanza. Y, sus efectos, constituyen el germen del escepticismo o cinismo aprendido. Solo las nuevas incorporaciones se sienten motivadas, hasta pasados los primeros seis meses, donde el contagio es inevitable.

Promesa 4: Liderazgo eficaz

Finalmente, todos esperan que la alta dirección de una empresa esté formada por buenos líderes. De hecho, por muy buenos líderes. La gente espera que mejoren constantemente, y que su compromiso con la mejora de su liderazgo sea tan alto que les lleve a estar inmersos en procesos continuos de desarrollo de liderazgo.

Y esto es así, porque todos sabemos que el no llegar a ser los mejores líderes que podemos llegar ser implica el grave riesgo de no cumplir las tres promesas anteriores.

 

Un desarrollo de liderazgo efectivo

El desarrollo del liderazgo de un CEO y su equipo debe producirse a un ritmo consistente con lo que supone hoy ser un líder eficaz en un entorno tan complejo y cambiante como el que vivimos. Los líderes que están comprometidos con mejorar constantemente su contribución, su aportación, deben comprometerse también con su desarrollo personal de modo continuo, siendo cada vez más competentes, más conscientes de sus fortalezas y áreas de mejora.

Y estos líderes saben que su eficacia no depende solo de su mejora individual. La mejora del liderazgo colectivo forma parte de esta promesa porque es la que impulsa los resultados de una empresa. Así, en un equipo de dirección es también crucial como unos y otros se ayudan, y se exigen, para mantener estas cuatro promesas.

Esta es la esencia del trabajo que hacemos desde AddVenture con los equipos de alta dirección con los que trabajamos. Los equipos de alta dirección deben trabajar de modo deliberado e infatigable para mejorar la calidad colectiva de su compromiso con la mejora de los resultados de todos.

Deben decir (a otros) y decirse (a ellos), la verdad, sobre todo en aquello sobre lo que es difícil hacerlo. Deben perseverar juntos en el intenso compartir que supone crear un propósito de equipo compartido, una dirección clara y una estrategia viable con la que todos estén comprometidos sin fisuras.

Funcionar de modo individual y colectivo a este nivel describe la promesa del liderazgo de cualquier CEO y su equipo. Los mejores líderes que conozco tienen un deseo insaciable de mejorar su liderazgo individual y de contribuir a la mejora de su equipo.

Otras entradas de la serie

El incumplimiento de la promesa del liderazgo del CEO
La agenda del liderazgo del CEO
La promesa del liderazgo del CEO (1/2)

Cuídate, P.

Imagen Creative Commons CC0.