Liderazgo en las Meditaciones de Marco Aurelio

Liderazgo en las Meditaciones de Marco AurelioRetomo hoy el blog tras la pausa veraniega. Y lo hago con mi perspectiva de uno de las más interesantes lecturas de estas últimas semanas, las Meditaciones de Marco Aurelio, el gobernante-filósofo (desgraciadamente combinación inexistente hoy, donde si te dedicas a gobernar no piensas o reflexionas demasiado).

Este emperador del Imperio Romano nació en el año 121 d.C. en el seno de una familia aristocrática y bien conectada con el emperador de entonces, Adriano. Su padre murió cuando él era un niño y fue adoptado como hijo por el emperador que siguió a Adriano, Antonino Pío. Y a la muerte de este último, en el 161 d.C., Marco Aurelio le sucede en el cargo hasta el año 180 d.C. cuando fallece con 58 años. Una vida apasionante la de este gobernante, filósofo y guerrero. Y sus reflexiones no pueden tener más vigencia para líderes en la actualidad.

Son varios los libros de filosofía clásica que he leído este verano y han sido lecturas fecundas y difíciles. Gran parte de ellas están escritas originalmente en griego (como esta obra) o en latín y es muy importante dar con una buena traducción a nuestro idioma. Con las Meditaciones he combinado dos ediciones, una que encontré gratuita en Internet y una de pago para kindle que compré en Amazon.es. Y al ir chequeando las dos me he dado cuenta de las notables y relevantes diferencias que existen entre una y otra y lo importante que es dar con una buena traducción.

También me he enterado de que estas Meditaciones hace unos años se pusieron de moda en Estados Unidos porque parece ser que el presidente Clinton las tenia como libro de cabecera o referencia.

Me ha gustado mucho la lectura de estas reflexiones que Marco Aurelio hizo durante la última década de su vida, no solo por su relevancia para líderes de hoy y por su agudeza sino también porque personalmente me identifico con el estoicismo presente en ellas, con esa ligera melancolía, incluso resignación serena con que este gran gobernante despliega sus pensamientos sobre lo que es el ser y el vivir. Estoy seguro que volveré a re-leerlas en el futuro y para entonces llevaré especial cuidado en seleccionar una traducción aun más cuidada.

Comparto y comento aquí a vuelapluma algunas de las reflexiones que más me han llamado la atención de esta obra. Dejo para la semana siguiente otras reflexiones, aun más alineadas con el estoicismo, que también me han conmovido y considero útiles para cualquier líder.

‘La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella’.

Refuerza la idea que no necesitamos ver para creer sino que vemos porque creemos. O la de que son nuestros pensamientos loo que posibilitan o limitan una vida lograda.

‘El ansioso de fama supone que su bien está en la actuación de otro; el ansioso de placeres que está en su propia sensación; por el contrario, para el que tiene inteligencia está en su propia actuación’.

No es el reconocimiento de los demás, ni una vida de placeres lo que crea una vida lograda, sino la tranquilidad de conciencia con tu propio actuar.

‘Lo que no conviene a la colmena tampoco conviene a la abeja’.

Si algo va en contra de los intereses de la organización o del equipo, no puede ser bueno tampoco para ti. Me ha hecho acordar de numerosos equipos que he conocido donde de modo claramente disfuncional el interés propio está por encima y desconectado del colectivo.

‘Es ridículo no evitar la propia maldad, cosa que es posible, e intentar, por el contrario, evitar la ajena, cosa que es imposible’.

No controlamos prácticamente nada, salvo nuestro comportamiento. Y dedicamos y malgastamos mucha energía en tratar de controlar a los demás, de que cambien según nuestras expectativas, mientras en muchos casos obviamos los cambios que nosotros debemos hacer.

‘Cuando tú has actuado bien y los demás han salido beneficiados, ¿por qué buscas, además de eso, como hacen los mentecatos, parecer que has actuado bien?’.

Si haces algo bien con los demás la recompensa está en ese mismo acto, en el comportamiento virtuoso en sí, y no en que otros se den cuenta de lo bien que actuamos. Eso es vanidad.

‘El que yerra, yerra contra sí mismo; el que comete una injusticia es malo consigo mismo, puesto que se convierte en malo. A veces es uno tan injusto sin hacer nada como haciendo algo.’

El principal dañado de un mal acto es quien lo comete, porque se corrompe y degrada. Y para los inanes y pasivos, el mal actuar también puede estar en el no actuar.

‘Hoy he salido de todo aprieto, o mejor dicho, he arrojado de mí todo aprieto; pues no estaba en mí mismo, estaba por dentro, en mis suposiciones’.

Muchas de las dificultades a las que nos enfrentamos en gran medida solo son producto de nuestras creencias y pensamientos. La tensión, la dificultad y la preocupación derivan fundamentalmente de nuestra perspectiva sobre las cosas y cambiando solo esa perspectiva podemos cambiar esas dificultades.

‘Si no es apropiado no lo hagas, si no es verdad, no lo digas’.

Sobra cualquier comentario a esta breve y última sentencia. Hasta aquí la ración de hoy. Como decía, en la entrada de la semana que viene compartiré algunas otras reflexiones de Marco Aurelio que me han parecido estimulantes e inspiradoras así como útiles para líderes.

Sé feliz, P.

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