No caigas en tu propia trampa: ¡Suelta el pasado!

Una de las mayores dificultades del ser humano para ser libre, feliz y vivir con serenidad es el apego al pasado, la dificultad que solemos mostrar para soltar lo que una vez nos ocurrió y que sigue influenciando negativamente tanto nuestro presente como nuestro futuro.

Son muchas las personas que no pueden dejar de tener en cuenta alguna injusticia que han sufrido, hechos como haberse criado en una familia disfuncional (si es que alguien tiene claro qué es eso), haber tenido una infancia de carencias (materiales o afectivas), haber sido dañado por una relación anterior o, en definitiva, haber afrontado cualquier experiencia traumática.

No soltar el pasado es la mejor manera de amargarse la vida, y de paso amargársela también a los que nos rodean y nos aprecian. Me gustaría ilustrar el daño que nos podemos causar a nosotros mismos decidiendo no soltar el pasado con la historia sobre cómo unos monos son cazados en algunos países porque son incapaces de soltar, incluso cuando sus vidas corren peligro.

La trampa para los monos consiste en una cáscara de coco con arroz o con algunos frutos secos dentro. La cáscara está de algún modo sujeta a una estaca clavada en la tierra y tiene un hueco lo suficientemente grande para que los monos puedan meter su mano y agarrar la comida. Pero una vez tienen el puño cerrado con su recompensa dentro, ya no pueden sacar la mano del coco. Es entonces cuando los monos son atrapados por su cazador.

Lo único que los monos deberían hacer para escapar es soltar la comida y sacar la mano igual que la metieron. Pero no son capaces. Si no se les da suficiente tiempo para entender qué ocurre, para probar, y se les caza con cierta agilidad, los monos no llegan a darse cuenta de que lo que los tiene atrapados no es la trampa en sí, sino su fracaso para ver que la verdadera trampa es su comportamiento, su incapacidad para liberarse simplemente soltando lo que tienen en la mano. Los monos se atrapan a sí mismos*.

¿Te atreves a soltar tu pasado?

Cuando piensas que algo del pasado bloquea tu felicidad o bienestar presente, piensa también que estás reaccionando como estos monos atrapados en su propia trampa. La comida en tu puño es el pasado. Y siempre tienes la opción de soltarla y ser libre. Es así de sencillo. ¡Suelta el pasado!

Si quieres ser libre y disfrutar de mayor bienestar y serenidad enfócate en controlar solo aquello que está bajo tu control. El pasado no lo está. Ese pasado no puede controlarte a no ser que tú creas que sí. Lo que puedes hacer ahora en el presente sí está bajo tu control, sí depende de ti. ¡Suelta tu pasado!

El ejemplo inspirador de Nelson Mandela

Un caso real y conocido por todos es el de Nelson Mandela. Ingresó en prisión con 44 años por pelear contumazmente contra el orden establecido para llevar la democracia y la igualdad de derechos para todos en su país. En la cárcel sufrió a menudo un confinamiento solitario, con acceso muy limitado a correspondencia, libros o visitas.

También debió afrontar trabajos penosos y soportar el fallecimiento de su madre y su hijo mayor. Salió de la cárcel convertido en un anciano de 71 años. Mientras que lo habitual es que una estancia así en prisión te deshumanice y te convierta en un ser amargado, violento y lleno de resentimiento, se puede decir que Mandela salió siendo una mejor persona.

Dedicó su tiempo entre rejas a cultivar su mente y su cuerpo. Cuando por fin salió de su reclusión, hubiera sido comprensible y fácil para él vengarse de sus captores o torturadores, incluso de toda la minoría blanca de Sudáfrica. Por el contrario, decidió dejar su pasado atrás.

Cuando salí por la puerta que llevaba a mi libertad, sabía qué si no dejaba atrás mi rencor y odio, seguiría estando en prisión.
Nelson Mandela 

Bill Clinton, recordando sus numerosas reuniones con Mandela, dijo que había sido ‘el único hombre realmente libre que había conocido’, que le enseño que ‘no se puede ser libre sin perdonar’. Ello implica soltar y dejar el pasado atrás, lugar al que debe pertenecer.

No hay que ser Mandela para hacer algo así. Conozco muchas personas anónimas que lo hacen. Está al alcance de cualquiera. Este es mi deseo en estas próximas fiestas: Deseo para ti que puedas soltar esa historia del pasado que, con razón o sin ella, te victimiza, te controla, y condiciona tu presente y tu futuro.

Y envíame, por favor, algo de energía para que yo también lo pueda hacer. Es mucho más importante ser libre (o ser feliz) que tener razón.

Hoy más que nunca, cuídate, P.

* Esta historia de los monos no es una bella metáfora falsa o inventada, como son numerosas narraciones de este tipo. En este vídeo, aunque en francés, las imágenes muestran con claridad su autenticidad.