Pensamientos para mí mismo II

Hace un par de entradas empecé esta serie de “Pensamientos para mí mismo”. Se trata de reflexiones breves inspiradas en el Estoicismo que, puestas negro sobre blanco, me ayudan en la costosa integración en mi día a día de comportamientos para ser una mejor persona y para tener una vida más dichosa. En la primera entrada puedes conocer mejor el porqué y contexto de esta serie.

Sin más, aquí va la siguiente reflexión:

La naturaleza humana

Las otras personas no están ahí para ser controladas por nosotros. Podemos hablar con ellos, debatir con ellos, intentar seducirles, mostrarles nuestras razones y hasta los hechos. Podemos incluso engañarles, amenazarles y hasta violentarles, pero sus mentes solo les pertenecen a ellos; son solo suyas.  

Cada vez que insistimos en que deben estar de acuerdo con nosotros, que deben respetarnos o incluso que deben apreciarnos o estimarnos, estamos invitando a frustración innecesaria, a hostilidad e insatisfacción estériles.

Su voluntad no está al alcance de nuestro control. Haz lo que puedas por ayudarles, si te parece razonable hacerlo, pero no permitas que tu satisfacción dependa del estado mental o de la voluntad de otro, o de cómo juzgue su bienestar.

El mundo tiene marcado su camino para cada uno de nosotros. Y nuestra historia acaba con nuestra muerte. Resistirse o resentirse por ello es una reacción vacua e inmadura. Insistir en que aquellos que queremos deben ser invulnerables al sufrimiento, a las dificultades o a la muerte, es insistir en no aceptar lo obvio, que nuestra naturaleza humana es frágil y mortal.

 ¿No te gusta esta naturaleza humana? No creo que puedas presentar reclamación o queja a nadie. Lo mejor es madurar, no quejarse más por ello y dejar en paz a este mundo que en el fondo no necesita de ninguno de nosotros.

Cuidate, P.

Otras entradas de la serie:
Pensamientos para mí mismo I: competencias cruciales para el éxito
Pensamientos para mí mismo III: el éxito o el fracaso no dependen de ti. Ser una persona honorable, sí.
Pensamientos para mí mismo IV: ¡no seas botarate; cuida tu cuerpo!.
Pensamientos para mi mismo V: no te preocupes por ser respetado. Cuida tu dignidad.
Pensamientos para mí mismo VI: dinero y carácter (1/2)