¿Tío, hacia adónde voy?

Me inspiro hoy en mi sobrino, de casi 23 años. Acaba de terminar la universidad y tiene la fortuna de que puede elegir entre dos posibles empleos, uno en la “super-consultora-multinacional-exprime-universitarios-acambiode-aprender-nombre-y-futuro” y una “beca-universitaria-paraquesigas-protegidoenlauni-ynolleguesalmercadodetrabajoreal-hastalos30-cuandoyatienesceroempleabilidad”. Y me pide a mí que le aconseje en lo que debe hacer.

Y como su “tío-psicólogo” le respondo con una pregunta: “¿adónde quieres estar profesional y personalmente de aquí a 10 años?” Y él dice, “no sé”. Y entonces le envío esta cita de Alicia en el país de las maravillas:

“…El Gato se limitó a sonreír al ver a Alicia. Parece bueno, pensó Alicia; sin embargo, tiene uñas muy largas, y muchísimos dientes, así que comprendió que debía tratarlo con respeto. –Gatito, gatito, dijo, un poco tímidamente, ya que no sabía si le gustaba que le llamasen así; pero al Gato se le ensanchó la sonrisa. Ante esto, Alicia pensó:”Vaya, de momento parece complacido”, y prosiguió: –¿te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí? –Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato. –¡No me importa mucho adónde…! –dijo Alicia. –Entonces, da igual la dirección –dijo el Gato. Añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…! –¡Gracias añadió Alicia a modo de explicación.
-¡Ah!, dijo el gato: –ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante, añadiendo: ¡…Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces!”

Lo cierto es que son muchos los que van por la vida como Alicia y como tú, querido sobrino, un poco sin saber adonde ir. Por esta razón, también son muchos los que andan a la deriva, creando además el hábito, patrón y hasta las conexiones neuronales que hacen que a uno “las cosas le pasen”. Y de este modo, al enfrentarnos a un problema, sentimos que el mundo se nos cae, que es injusto que nos ocurra eso a nosotros, que no lo merecemos.

Y entonces podemos recibir cariño, palabras de aliento y algún consejo que nos pueda ayudar, pero la decisión final, cuando somos adultos, es solo nuestra. Nadie vendrá a solucionar nuestros dilemas o problemas por nosotros.

Cuando uno es joven, como tú, es importante plantearse la pregunta transcendental: ¿Adónde quiero llegar? ¿Cómo quiero vivir mi vida y qué debo hacer para lograrlo?

Pero tranquilo, sobrino, que tengo clientes cerca de los cincuenta que son o han sido directores generales y viven en un chalet, y me cuentan que no saben cómo quieren vivir su vida. Aunque creas que se trata de una “reflexión filosófica”, como me has dicho, es importante que te plantees, cuanto antes mejor, cómo quieres vivir el resto de tu vida.

Nadie mira la vida sin acobardarse muchas veces, ni consigue lo que se propone sin equivocarse otras tantas y sin remar como un c… campeón 😉 Y a la vez recuerda disfrutar del camino, porque es posible que al final de nuestra vida nos encontremos con que solo ha habido camino…

Ahora querido sobrino, ya sabes un poco mejor a qué se dedica tu tío el “psicólogo-coach”.